Desintegración de una nube en 2 minutos y siete segundos: evidencia de la presencia masiva de partículas desecantes en la atmósfera que respiras.

 

«¡Una nube no puede desaparecer en 2 minutos. Es imposible! Tiene que haber sustancias desecantes. Las he usado mucho en el laboratorio.»   Este fue el comentario inmediato de un Doctor en Química español (aún me reservo el nombre) al ver este vídeo, tomado por mí el día 15 de agosto del 2018, en la localidad de Sotillo de las Palomas, Toledo.

El fenómeno de la captura de la humedad del aire por las nanopartículas desecantes inyectadas en la atmósfera por quienes llevan a cabo programas de geoingeniería clandestinos no es una rareza sino, más bien, el pan nuestro de cada día. Observa el cielo y podrás contemplarlo.

Las partículas desecantes (aluminio, bario, estroncio, boro, arsénico…y un largo etc) impiden la lluvia, generan cielos blanquecinos, bloquean la radiación solar, son incendiarias y crean tormentas secas con gran actividad eléctrica, lo cual provoca rayos e incendios; además,  nos intoxican a nosotros, al resto de seres vivos y todos nuestros recursos (tierra, agua, aire).

Tras la desintegración de la nube, puedes observar el polvo que ha adsorbido la humedad, más visible y blanquecino.

 

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